domingo, 8 de febrero de 2015

LA PRUEBA

Estábamos listos para realizar la Prueba. Era uno de los experimentos más largos hecho en laboratorio, uno de los más costosos, y uno de los más controversiales.

Dos laboratorios orbitales gemelos (construidos en alianza con la Agencia Espacial de Naciones Unidas, y la SpaceX Corp), con simulación de gravedad, totalmente automatizados, con dos embriones humanos genéticamente iguales y escaneados a nivel atómico por la mejor computadora de ese entonces (actualizada cada año por una mejor) y con una pieza de tecnología que fue creada específicamente para este proyecto, el inhibidor de Higgs-Ramirez, hace 23 años se colocaron en uno de los puntos de Lagrange.

Estos embriones crecieron como personas saludables, con una rutina programada con exactitud relativista. Mismo código genético, misma rutina, mismos resultados en el escaneo atómico. No podía echarse a perder. Eran 23 años de estrés los que habíamos tenido que esperar.

Experimentación humana. Esa es una clase de pescado que ha de comerse cuidándose de las espinas. Pero si hubieran estado en nuestra posición, ¿si a ustedes les hubieran dado en bandeja ese platillo y dicho que es salmón?

¿Qué se esperaba? Durante los 23 años de esa prueba, las mentes más brillantes en física aplicada, psicología humana, bioquímica, inclusive teología y filosofía, estuvieron en constantes debates acerca de los resultados. Se elaboró un documento acerca de la Prueba que se iba a realizar pasados los 23 años de preparación. Mientras los dos sujetos de prueba vivían esas vidas programadas, constantes peleas se daban en las oficinas de distintas agencias relacionadas con el experimento.

Sucedió con una pregunta inocente, y se dio la oportunidad de intentar contestarla. "Si dos sujetos iguales a nivel atómico, son criados bajo las mismas circunstancias, ¿pensarán y actuarán de la misma forma?". La resolución de esta prueba dejaría claras las variantes más oscuras del determinismo, o desbancaría completamente esta doctrina.

Los cuartos de prueba estaban siendo monitoreados en vivo. Al abrirse las compuertas para la Prueba, los sujetos se desvanecieron al mismo tiempo. No hubo un flash de luz, no hubo una explosión de ángeles. Simplemente se desvanecieron. Quizá fue una señal de que algunas cosas no deben de ser respondidas, o de que no se debe jugar a ser Dios, y tuvimos que esperar 23 años para esa respuesta.


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