No fue hace mucho. Calculo que habrán ya pasado unos 2 años, no estoy seguro. Después de 9 meses con este estrés, ya no le tomas tiempo a pensar en, qué irónico, ja ja, el tiempo que pasa.
Y, bueno, jamás hubiéramos... nos era físicamente imposible, literalmente, siquiera sospechar las cosas que iban a pasar. Una falla en tal sistema por allá, pequeñas empresas sin importancia en países del tercer mundo quebrando y creciendo absurdamente, leaks de uno que otro documento sensible pero no tan sensible, uno que otro convoy de algunos soldados sin nombre perdiéndose por ahí y que coincidentemente son interceptados por un grupo rebelde por allá, ustedes me entienden. No había un patrón... no podríamos determinarlo tampoco, ahora que lo veo en retrospectiva.
Presionabamos los límites, queríamos ver hasta dónde podíamos llegar. Las tres jodidas empresas más poderosas en estos términos secretamente nos apoyaban. No puedo decir si era por un interés económico (no veo porqué no, tampoco) o el simple morbo humano por saber que va a pasar.
Explicar los detalles, creo que todos los recordamos. Las primeras "apariciones". Chispazos de información que no parecía al azar. Sistemas mayores fuera de control. Equipamiento militar activado accidentalmente. Fábricas enteras fuera de control ensamblando algo, para luego ser desechado como producto imperfecto. Todas esas clases de cosas que pasamos... que estamos pasando. Y lo intensamente rápido, casi compulsivamente rápido. Mortalmente rápido.
No es maldad, no. La maldad, lo malo, es un constructo humano. Esto... esto es algo... escuché a un soldado hace un par de meses, en el comedor. Un tío viejo, con cara de malote, de esos que miras y ves que no debes de meterte con él, pero te quedas a su lado porque sabes que nadie se meterá contigo tampoco. Ese malote dijo que, sabias palabras, nosotros no somos su enemigo, porque uno solamente genera una guerra con quien puede combatir y representa una amenaza, nosotros somos daño colateral, estorbamos su recurso, y cual cucaracha que se cruza en el pasadizo a ciegas, estamos siendo aplastados.
No es maldad, pero a veces, muy dentro mío, cuando veo a mi alrededor, quisiera que lo fuera.
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